JUAN PUNDIK EN LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE

CONFERENCIA PRONUNCIADA POR JUAN PUNDIK EN LA FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y SOCIOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID EL 22.05.08

AGRESIVIDAD, VIOLENCIA , DELINCUENCIA Y TERRORISMO

Buenos días:

Agradezco a la profesora Concepción Fernández  Villanueva, directora del Departamento de Psicología Social, su invitación para hablar hoy aquí ante vosotros, a Jonathan Rotstein por haberle hecho esta propuesta y a todos vosotros por haberos interesado en venir a escuchar lo que tengo que decir. 

Soy psicoanalista de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, me dedico a la consulta individual de pacientes desde hace más de 40 años. Desde hace 32 en Madrid me dedico también a la formación de psicoanalistas y a la supervisión de su trabajo. Hace 31 años fundé en Madrid FILIUM, la Asociación para la Prevención del Maltrato al Niño, que presido y hace dos años constituí la Plataforma Internacional contra el Prozac y la medicalización de la infancia, desde la cual estoy peleando en Bruselas contra la corrupción a la que la industria farmacéutica tiene sometida a la Comisión Europea y a la Agencia Europea del Medicamento, a las que he denunciado ante el Parlamento Europeo, que ha abierto expediente con esa denuncia.

Además soy abogado, licenciado en derecho y ciencias sociales, aunque no ejerzo hace 40 años. He tenido el lujo, en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Buenos Aires, de haber sido alumno del más eminente criminólogo en lengua castellana que fuera Luis Jiménez de Asúa, Profesor de Derecho Penal en esta misma Universidad en la que estoy hablando ahora, fue  Presidente de la Comisión Parlamentaria redactora de la Constitución Republicana de 1931 y del Código Penal de 1932 y posteriormente, Presidente de la República Española en el Exilio. No sólo me enseñó Criminología, me enseñó a amar la República Española, la misma que hoy ha tomado la forma de una monarquía, de una República Monárquica. Sin el Rey Juan Carlos y Adolfo Suárez, no hubieran sido posibles la democracia ni la paz entre los españoles. Si uno quiere cambiar el mundo, debe comenzar por cambiar uno y curarse de sus prejuicios. Sea esta conferencia un sentido homenaje a ese gran maestro que fuera Luis Jiménez de Asúa.

Entrar a una Universidad siempre me produce un estado emocional especial. Muchos de mis mejores años y recuerdos están asociados a mi vida universitaria, a mis estudios, pero sobre todo a mi intensa militancia.

Hace más de 40 años que dejé el ejercicio de la abogacía y elegí el camino del psicoanálisis. Pero nunca abandoné la defensa de los derechos y de la justicia, para lo cual mi formación de abogado me ha sido de inmensa utilidad. Soy el producto de mis psicoanálisis, que además de haber preservado mi salud mental, han preservado mi salud física, mi vida y la de mi familia, ya que me permitieron la claridad del exilio en España y el no haber desaparecido.

Aquí transformé mi militancia y la puse al servicio del psicoanálisis, de la protección de la infancia y de la prevención de su maltrato, con resultados positivos y gratificantes para mí y para todos sus beneficiados. Parte de esta lucha lo ha sido contra la medicalización de la infancia.

He sido y soy un militante político desde los catorce años. Desde muy distintos sitios he luchado permanentemente por la libertad, la justicia, la democracia, la dignidad y los derechos humanos. Todo lo que digo es mi opinión personal, estudiada, investigada, documentada pero controvertible. No pretendo que nadie la comparta. Sólo que quienes la escuchen la respeten como tal.

Para poder encarar la agresividad, la violencia, la delincuencia y el terrorismo, tendríamos que retroceder filogenéticamente a los orígenes animales de la especie humana y ontogenéticamente al nacimiento del bebé. Esto daría tema para un seminario de todo un curso y sólo dispongo de una hora para esta exposición, para dar respuesta a algunas de vuestras preguntas y para que os vayáis de aquí con muchas más preguntas de las que hayáis traído que os hagan abrir interrogantes y campos de estudio e investigación en todas las direcciones de nuestras múltiples disciplinas. 

Al igual que lo expresó y lo escribió Luis Jiménez de Asúa, en esta agotada joya editorial de 1958 denominada Psicoanálisis criminal, para abordar estos temas tenemos que remitirnos, como lo hiciera él, a la obra de Sigmund Freud. Y yo agrego, a la continuidad que le dió a esa obra el psicoanalista francés Jacques Lacan. 

Salvo aquellos casos en que haya pruebas neurológicas fehacientes de que la violencia puede ser la consecuencia y manifestación de lesión cerebral, la voy a considerar como una manifestación del psiquismo del individuo. Para comprender la estructura psíquica voy a apelar a la primera tópica de Freud, su distinción entre Ello, Yo y Superyó y a su segunda tópica, consciente, preconsciente e inconsciente. La tercera tópica que corresponde a Lacan, distingue: Real, Imaginario y Simbólico. También me voy a remitir a la teoría del narcisismo de Freud y a la del estadio del espejo de Lacan, y al Más allá del principio del placer, obra en la que Freud en 1920 produce un giro de 180º en su teoría, al descubrir que contra sus creencias previas, el ser humano a diferencia de los animales, en lugar de huir del displacer y el dolor para dirigirse al placer, huye del placer para dirigirse hacia el displacer, el dolor y el sufrimiento, impulsado por el sadomasoquismo, manifestación de la pulsión de muerte.

Lacan, primer lector en profundidad de Freud, se preguntó ¿Cómo es posible que el síntoma, efecto del inconsciente, incluso en sus manifestaciones somáticas, remita y cure a través de una conversación con un psicoanalista? Y se respondió que ésto sólo se explica en tanto el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Este axioma se transformó en el eje de sus primeros diez años de enseñanzas. El humano, como ser de lenguaje, se manifiesta en sus tres dimensiones o registros: Simbólico, Real e Imaginario.

La angustia es el malestar psíquico, señal de alarma ante el peligro externo o interno. Se genera inicialmente, ante la castración real que le produce la expulsión-mutilación en el momento del nacimiento, la castración imaginaria la producen el destete y la pérdida de las heces, resultado de la defecación y la castración simbólica que va ser la consecuencia del advenimiento a lo simbólico del lenguaje, a la división del sujeto en inconsciente y consciente, y a los sentimientos de culpa que van a generar las vicisitudes de la historia edípica.

Lacan retoma y formaliza el narcisismo freudiano, el amor a sí mismo y lo hace en el texto, El estadio del espejo como formador del yo. El niño nace y se incorpora a una relación que le preexiste, la relación al lenguaje. Sus necesidades se subordinan a las leyes del lenguaje y al deseo de sus padres, que tendrá todas sus consecuencias en la subjetividad del recién nacido. Lo que el niño encuentra al nacer es un mundo simbólico y una trama hecha de deseo y pulsiones. Nace en unas condiciones de inmadurez biológica, de indefensión y de impotencia que lo subordinan al deseo, al fantasma y a la dependencia absoluta del Otro.

Lacan en su escrito sobre el Estadio del Espejo, parte de la hipótesis de que el bebé nace con una incoordinación esencial. Su cuerpo es sede de las más distintas experiencias de fragmentación, desequilibrio y caos. Es el encuentro con la imagen, de la que queda cautivo a partir de los 6 meses, la que dará unidad a esta fragmentación. Imagen que capta en el espejo y a la que el júbilo que se revela en su rostro, da testimonio. Esa imagen de unidad dará forma y envoltura a la experiencia de fragmentación corporal y de angustia. La forma, que es la del semejante, lo  llevan a buscar una unificación por la vía de la imagen. Así se aliena y se identifica a una imagen del otro que permanecerá opaca para el sujeto, y que se transformarán, sin saberlo él, en identificaciones constituidas por imágenes y palabras. La paradoja es que el sujeto queda cautivado por esta imagen que lo unifica y lo lleva a la proposición: o yo o el Otro, una de las causas de la  agresividad. Esa imagen no se unifica nunca, en ella se generan, en parte, los sentimientos de rivalidad y  destrucción.

La excesiva proliferación del orden imaginario es fuente de conflictos. Para poner orden, es necesario la intervención de lo simbólico, de la ley, del nombre del padre. La pulsión de muerte, la satisfacción pulsional, no pueden eliminarse de la estructura, sólo pueden intentar organizarse. Es la legitimidad de la ley, la que que debe establecer que un poder sea ejercido por la vía de la coerción disuasoria, de la fuerza o de la violencia. El poder es la capacidad para obligar a otro a comportarse de alguna manera esperada.

Es en la dimensión imaginaria donde se sitúa la constitución posible del sujeto, y es allí  donde se genera la agresividad: el amor/odio, la dependencia, la angustia de ser abandonado, de no ser amado. La violencia califica cualquier conducta descripta por el Otro Social que legisla y sanciona. Son las instituciones que se organizan en una comunidad, las que ponen  límite al desborde y lo sancionan. Una distinción fundamental en Lacan, es considerar la agresividad, fundamentalmente, como imaginaria-simbólica y la violencia, fundamentalmente, como real.

El individuo tiene tres respuestas estructurales para enfrentar lo real: neurosis, psicosis y perversión. El individuo sólo puede optar por una de estas tres estructuras clínicas. A lo más y mejor que podemos aspirar es a una estructura neurótica  lo mas compensada y satisfactoria posible.

La perversión y la psicosis son la consecuencia de que algo del deseo de la madre y del nombre del padre no han funcionado adecuadamente, el sujeto no ha quedado correctamente anudado por lo simbólico. La perversión y/o la psicosis pueden desencadenarse a través de manifestaciones de agresividad exacerbadas que pueden llegar a la violencia y a la destrucción.

Aunque el neurótico puede tener manifestaciones agresivas importantes e incluso de violencia, suelen ser más controladas y circunstanciales. El neurótico se angustia y se siente culpable, le funcionan los límites, el superyó, la ley. El psicótico puede buscar, a veces, ese límite en las psicoterapias y la medicación. El perverso tiende a encontrarse compulsivamente lanzado a buscar la satisfacción de sus pulsiones golpeando, dañando, destrozando destruyendo, torturando, violando y matando. Para el psicoanálisis la intención no cuenta. Cuentan las consecuencias. Da igual que lo haga por placer, por quedarse con el dinero, la propiedad o el poder. Da igual que se parapete detrás de una ideología o de una religión. El perverso no tiene cura. Esto debieran saberlo los legisladores, funcionarios, fiscales y jueces. Los perversos deben ser recluídos y separados de la sociedad de por vida. Aunque se comporten correctamente y cumplan las reglas en prisión, aunque frieguen, laven y planchen primorosamente en la cárcel, en cuanto se les dé un sólo día de libertad, lo utilizarán para volver a destruir, violar y matar.

Hay teorías que sostienen que los niños nacen intrínsecamente buenos y que es la sociedad, las malas compañías y la televisión, las que los van transformando en seres destructivos y violentos. Otras teorías sostienen que los niños nacen malos y destructivos y deben ser castigados permanentemente para hacer de ellos seres sociables y de buena conducta. Una tercera corriente sostiene que los niños no nacen ni buenos ni malos y que todo va a depender de lo que nosotros hagamos y les transmitamos.

Lógicamente, toda decisión que considere la necesidad de educar con amor y paciencia, o la de disciplinar con rigor, con el criterio de que la letra con sangre entra, y que los hombres y las mujeres se hacen a golpes, tiene su punto de partida en la concepción teórica con la que uno se identifique.

Por ejemplo, Juan Jacobo Rousseau, en su hipócrita tratado sobre la educación que es EMILIO, transmite en su texto la consideración de que la criatura humana nace buena y que es la obra del hombre lo que la degenera. Comienza su obra sentenciando que "Todo es perfecto al salir de manos del hacedor de todas las cosas, todo degenera entre las manos del hombre".

No es esa mi opinión. Considero que el niño sale a la luz del día como una bestezuela indómita impulsada por sus necesidades y por las demandas pulsionales imperiosas del Ello. Sigmund Freud se refirió al niño como perverso polimorfo. Su socialización se producirá en la medida en que esté en el deseo de su madre y de que se cumpla la función del nombre del padre. Amor de la madre. Amor, límites y normas de un padre que ha hecho a esa madre causa de su deseo, indispensables para que ese niño no corra el riesgo de quedarse en perverso o en psicótico. Samuel Becket, el afamado dramaturgo irlandés, pone en boca del protagonista de Esperando a Godot esta constatación, al hacerle afirmar: “Todos nacemos locos, algunos lo siguen siendo toda su vida”.

Los niños han sido maltratados, mutilados y asesinados por sus propios padres a lo largo de toda nuestra historia y hoy lo siguen siendo, aunque en menor medida. A través de este mandato histórico inconsciente filicida, cada familia reproduce en su seno el germen de la violencia. Los niños aprenden lo que viven y devuelven luego a la sociedad, en su conjunto, el maltrato del que fueron víctimas a manos de sus propios padres.

Las investigaciones efectuadas en diversos países del mundo, indican que el maltrato, la negligencia y el abandono del niño, son causa estadísticamente elevada en la aparición de síntomas psíquicos y somáticos que pueden desencadenar trastornos en los hábitos infantiles y adolescentes. Son causa también, generadora de gamberrismo, delincuencia y toxicomanías, de estructuras mentales y minusvalías diversas, que incluso pueden conducir a la muerte.

En un trabajo de investigación realizado por la psicóloga Carmen Villanueva Suárez, del equipo de la Unidad de Desintoxicación del Hospital General Gregorio Marañón, segundo premio a la investigación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, sobre una muestra de 50 heroinómanos, se estableció que en el 76% de los casos, o no había existido padre o esa paternidad había sido defectuosa. En el 48% de los padres, ese defecto había sido el alcoholismo.

Durante 40 años de investigaciones científicas ininterrumpidas, el equipo de investigadores dirigidos por los criminólogos estadounidenses, profesores Sheldon y Eleanor Gluek, trabajó en relación a esta problemática en la Universidad de Harvard. El grupo de investigadores decidió comprobar si en los antecedentes familiares de quinientos delincuentes que cumplían condena, existían rasgos comunes que fueran más allá de los que podrían ser una mera coincidencia circunstancial. Los encontraron en las relaciones hogareñas. Del estudio del ambiente familiar de aquellos jóvenes convertidos en delincuentes, se deducía que: 1. El 72,5 por ciento de ellos fue castigado por el padre con excesiva severidad o de modo caprichoso; 2. El 83,2 por ciento fue cuidado y atendido por la madre de manera insuficiente; 3. El 75,9 por ciento fue tratado por el padre con enemistad e indiferencia; 4. El 86,2 por ciento fue tratado por la madre con enemistad e indiferencia; 5. El 96,9 por ciento se crió en el seno de una familia en la que no reinaba el menor espíritu de comunidad afectiva.

Los pronósticos de criminalidad, confeccionados por el matrimonio Glueck, mostraron un índice de aciertos muy próximo al ciento por ciento. Los investigadores y sus numerosos colaboradores interrogaron a muchos niños de seis años que comenzaban la escuela, sin poner en antecedentes de ello a sus padres, ni a sus maestros o médicos. El resultado de estos tests lo conservaron en secreto. Pasados quince años, investigaron la situación actual de aquellos niños. Casi todos aquellos a quienes los investigadores habían pronosticado un futuro delictivo, habían sido condenados por la justicia. Las circunstancias de que los interrogados fueran estadounidenses, portorriqueños, japoneses, franceses o alemanes, pertenecieran a capas sociales más o menos altas o bajas, no influyeron en absoluto en el cumplimiento del pronóstico. Aunque no existe determinismo psicológico, la predisposición que pesa en la historia infantil es un factor de riesgo que sólo puede enfrentarse con la prevención: que los niños no sean maltratados, ni abusados ni abandonados.

Esta consideración no tiene ninguna relación con una investigación y anteproyecto de ley del INSERM (Instituto Nacional e Investigación Médica de Francia) que intenta detectar en la primera infancia a los futuros delincuentes, estableciendo un diagnóstico precoz que se inscribiría en un carné de identificación en el que irían anotando todos los antecedentes educacionales del niño y acreditarían sus tipos de comportamiento. Este tipo de proyectos-políticos-policiales, como los de medicar colectivamente a los niños para que no molesten, son los que nos acercan cada vez mas a los totalitarismos previstos en Un mundo feliz de Aldous Huxley y a 1984 de George Orwell. No se pueden establecer pronósticos acerca del ser humano, porque las contingencias que en él inciden y su imprevisibilidad son rasgos imprescindibles de su humanidad. No somos ratones susceptibles de ser normalizados mediante experimentos de tipo pavloviano, salvo al costo de perder nuestra condición humana.

Ni los psicóticos ni los perversos tienen cura. Sólo cabe enfrentarse radicalmente a la violencia, a la delincuencia y al terrorismo con políticas preventivas. Para que una política preventiva sea realmente eficaz, es fundamental tener en cuenta que el filicidio, condición a la que está sometida la infancia, se instauró en el origen mismo de la especie humana, vinculado a la génesis de la cultura y a la ley de la prohibición del incesto. Y que es inconsciente.

Filicidio quiere decir maltrato y destrucción de los hijos, una conducta inconsciente, presente en todas las culturas humanas, en todos los tiempos, desde el comienzo mismo de la historia de la humanidad. La cultura humana, la especie humana, ha sido construida sobre la dominación y el miedo mediante el filicidio, que se reflejó históricamente en los hijos sacrificados ritualmente, dados en ofrenda religiosa, mutilados y castigados. Una de las formas que el filicidio ha tomado en todas las épocas y culturas es la guerra. Ya Herodoto escribía que en la paz los hijos entierran a sus padres y que en la guerra son los padres los que entierran a sus hijos.

En ninguna especie animal superior se encuentran conductas del nivel de sadismo y destrucción de los congéneres como las de la Inquisición, las de la guerra civil española, las del nazismo, las de Bosnia-Herzegovina, las de los desaparecidos de Argentina, los de la caza de niños de la calle en Iberoamérica. Ninguna especie animal superior destruye y maltrata a su propia cría. Sólo en el ser humano se presentan estas conductas sádicas, degeneradas y perversas. El ser humano es intrínsecamente malo. Su perversión está en su propio origen antropológico. La posibilidad de transformarlo en un individuo bondadoso, amoroso y solidario pasa por la socialización que implican el deseo y el amor de la madre y el amor y la presencia normativa de la función paterna. Toda política de prevención que no parta de estas premisas está condenada al fracaso. “En la concepción que de él elabora Jacques Lacan, el síntoma del niño se encuentra en el lugar desde el que puede responder a lo que hay de sintomático en la estructura familiar. El síntoma puede representar la verdad de lo que es la pareja en la familia.” “La familia desempeña un papel primordial en la transmisión de la cultura.”

Por éso, a pesar de los esfuerzos y de los fondos económicos destinados a erradicar la delincuencia y las toxicomanías, la criminalidad aumenta, el consumo de drogas y el terrorismo están desbocados. Y hasta que los responsables de estas políticas no tomen en cuenta la profundidad, la dimensión, la historia del problema, sus esfuerzos sólo conseguirán que cada vez haya más sadismo, más perversión, más criminalidad, más toxicomanías y más terrorismo. Las campañas del estilo "nene bueno no droga", "droga caca", constituyen un discurso delirante que no toma en cuenta que el nene es estructuralmente perverso y que lo que le gusta es la caca. Y que sólo puede ser desviado y apartado de ello a través de la socialización que produce en él el deseo y el amor de la madre, la función del padre y la intermediación familiar.

Para acabar con las guerras y la violencia, debemos fortalecer y democratizar la célula estructural de la sociedad humana, la familia, en irrefrenable decadencia y desaparición. Para democratizar la familia, tenemos que revolucionar aún más el papel de la mujer y los derechos de los hijos y neutralizar activamente al incontrolado guerrero del grupo familiar, el hombre. Con un organismo parlamentario compuesto mayoritariamente por madres, sería más difícil declarar guerras, así como llevar a la práctica otros abusos filicidas.

Quizás todas estas expectativas constituyan actualmente una utopía. Los acontecimientos mundiales producen la sensación de que los perversos se están adueñando del control de la humanidad mediante el narcotráfico, el tráfico de armamentos y personas y la acumulación de riquezas y poder que esos tráficos les permite.

Según el subtítulo del periódico El País del 04.05.08 "El monstruo de Amstetten pudo esconder durante 24 años su crimen incestuoso gracias a los hábitos de respeto y confianza mutua del pueblo donde vivía". No se puede escribir tanta mentira y tanto pensamiento perverso en tan pocas palabras. Es imposible pensar que quienes convivían, rodeaban, pertenecían al entorno de Josef Fritzl durante 24 años, nunca sospecharon que en esa casa pudiera estar ocurriendo algo fuera de lo normal. En el mismo periódico, en la misma fecha, el título es "Prisionera y esclava sexual durante siete años". Detenido un hombre en Villalba acusado de raptar a su esposa. Durante siete años la obligó a mantener relaciones sexuales "forzadas", la insultaba y la pegaba. Ella nunca lo denunció. Dos perversos. El uno y la otra. El casero estaba al tanto de la situación, pero alega no haberlo denunciado por miedo. Otro perverso. El párroco estaba al tanto. Tampoco denunció. Otro perverso. Es probable que el juez, a cargo de la instrucción de la causa, sea otro perverso que ordene la libertad condicional del maltratador y que finalmente éste la mate. Es lo que ocurre diariamente.

El mismo día, en el mismo periódico, el título es "POLÍTICOS DE UN MILLÓN DE EUROS". Se refiere a Eduardo Zaplana, ex diputado, alto directivo del PP contratado por Telefónica con un sueldo anual por ese importe; a David Taguas, ex director de la Oficina Económica de José Luis Rodríguez Zapatero, contratado por la Cámara de empresarios de la construcción, que obtienen sus contratos del gobierno; a José María Aznar, ahora alto ejecutivo de News Corporation (Rupert Murdoch) y Centaurus; a Jaume Matas, ahora ejecutivo del grupo empresarial Barceló; a Narcís Serra, ahora miembro del Consejo de Gas Natural; a Alfredo Timmermans, ejecutivo de Telefónica; a  Isabel Tocino en Banco Santander; a Francisco Alvarez Cascos en la asesora de constructoras Spineq, a Tony Blair, ejecutivo de la Banca J.P.Morgan y a Gerhard Schroeder a sueldo de la rusa Gazprom.

En el mismo periódico, en la misma fecha, el título es: "El populismo alza el brazo en Italia". El fascista Gianni Alemanno ha ganado la Alcaldía de Roma. La foto exhibe a más de 30 de sus seguidores saludando la victoria con el brazo en alto. Gad Lerner, periodista y representativo intelectual de la comunidad judía italiana, declara que no cree que haya peligro de fascismo en Italia. Lo mismo que opinaban sus colegas, hace 70 años atrás, de Benito Mussolini y Adolf Hitler. Boris Johnson ya es alcalde de Londres y Silvio Berlusconi presidente de Italia y, en consecuencia, volverá a ser presidente de turno de la Unión Europea.

Tibet era un país independiente. China se lo anexó sin provocar respuesta operativa alguna, ni por parte de gobiernos nacionales, ni de organismos internacionales. Como cuando Hitler se anexó Checoslovaquia. En agosto del 2008 se celebrarán en China las Olimpíadas, con la participación cómplice de casi todos los gobiernos del mundo con la dictadura militar más sanguinaria que existe al igual que ya lo hicieron en Berlín en 1936.  La República Española no participó y se manifestó en contra de que los Juegos se celebraran en Berlín bajo el signo de la svástica. 

Y Durao Barroso presidente de la Unión Europea ha autorizado la administración de fluoxetina (Prozac) en la infancia, aunque estén científicamente probados sus efectos adversos, tal como se autorizó el metilfenidato (Rubifén, Concerta, Ritalin). ¿Se trata en esta desordenada exposición de un batiburrillo de información sin relación entre sí? No. Se trata de haber puesto en serie la información de un sólo día de noticias en un mismo periódico, haberlo tomado como un texto e intentar hacer un análisis de la sociedad en la que vivimos. ¿Qué otra posibilidad a nuestro alcance tenemos los psicoanalistas ante tanta perversión generalizada? Ninguna que nos garantice éxito alguno. Pero aún así no debemos quedarnos de brazos cruzados, ni con la boca callada, ni con el ordenador parado. Debemos denunciar, denunciar y denunciar mediante cualquier medio y en cualquier tribuna que se nos proponga. No admitir la complicidad a la que conducen la indiferencia y el miedo. Y analizarnos, analizar, divulgar el psicoanálisis y formar analistas que continúen con nuestra comprometida militancia. Y no admitir ninguna neutralidad posible ante la perversión generalizada.

Nunca más oportunas las palabras de Ayn Rand, autora de la  novela Atlas Shrugged, traducida al español como La rebelión de Atlas, una suerte de anticipo de lo que nos está pasando: 'Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar, sin temor a equivocarse, que su sociedad esta condenada.'

¿Qué aplicación tienen las afirmaciones de Jacques Alain-Miller : "no hay clínica sin ética" y "no hay clínica del sujeto sin clínica de la civilización"? ¿Cuál es hoy el malestar en la civilización? ¿Puede haber calidad de vida sin psicoanálisis y sin psicoanalistas que tomen como parte de su tarea la permanente denuncia de la perversión generalizada que caracteriza a nuestra civilización? Para Gustavo Dessal, se trata " de la certidumbre que acompañó a Lacan durante toda su vida y su enseñanza: la de que ser freudiano implica no desentenderse del horizonte de la época que a cada analista le toca vivir".

En la era del neoliberalismo y de la globalización, la política y la militancia han entrado en un proceso, de cambios y transformaciones, para los que no nos sirven los modelos clásicos del siglo pasado. Al menos no en la Unión Europea. Ya no cabe la lucha destinada a intentar subvertir el orden institucional vigente. Las instituciones y las leyes nos valen. Y cuando no nos valen, las propias leyes e instituciones tienen establecidos los procedimientos para poder modificarlas dentro del mismo orden establecido. La globalización no es ni buena ni mala, es  el modo como la sociedad se va a desarrollar en el futuro próximo. El problema es el cómo, en qué dirección se va a desarrollar. Independientemente de los gobiernos de turno, el poder está en manos del neoliberalismo, una concepción ideológica economicista para la cual no hay sociedades, ni naciones, ni pueblos, ni tradiciones, ni culturas, ni humanidad, ni sujeto. Solo existe el mercado, y para imponer sus “leyes” todos los medios son “lícitos”.

Quizás debamos reflexionar acerca de la trampa en la que hayamos podido caer al haber aceptado ser parte de las Ciencias, Ciencias Humanas, Ciencias Políticas, Ciencias Sociales, etc. Ya Husserl, en Krisis, obsesionado por el nazismo y su locura científica nos advirtió sobre lo absurdo y peligroso de pretender tratar al ser humano como objeto de una ciencia. Que no corresponde importar para el conocimiento del ser humano las conceptualizaciones que éste ha creado para poder conocer el mundo de los objetos y el cosmos y que lo que vale para la ciencia no vale para el ser humano. No hemos escuchado a Husserl y el resultado es que los dueños del mercado pretenden arrebatarnos nuestra condición de sujetos para tratarnos como meros objetos de consumo, a nosotros, a nuestro trabajo y a nuestros cuerpos. Que no somos la suma de las células y órganos que nos componen, tal como nos pretenden tratar. Baltasar Gracián escribió: “Visto un león, vistos todos, y vista una oveja vistas todas; pero visto un hombre, no está visto sino uno y aún ese no bien conocido”.

Quienes habéis elegido esta Facultad para acceder a la política, quizás debáis tener en cuenta a maestros como los que he mencionado y a otros como Hans Kelsen que advertía que en el origen de toda Constitución ha existido un hecho de fuerza, un acto de violencia y a Walter Benjamin que expuso que “el único contenido real del derecho es la violencia”. Freud, en esa misma línea, en Tótem y Tabú, establece que la especie humana se organiza en torno a un crimen que va a establecer la Ley primordial, la de la prohibición del incesto, con la cual, paradójicamente, se inicia la cultura, la civilización.

Espero que mis palabras de hoy os hagan pensar, os hagan formularos preguntas y os hagan saber que hay un psicoanálisis y psicoanalistas comprometidos con la lucha por la libertad, la democracia, la justicia y los derechos y la dignidad humanas que el neoliberalismo y la sociedad de mercado están poniendo en grave riesgo.

“Hay un movimiento internacional silencioso que está transformando el mundo. Igual que ha habido una revolución industrial y también una revolución tecnológica, ésta va a ser una revolución a nivel mental y espiritual. Quizá nosotros no vivamos la explosión de conciencia y despertar que permitirá cambiar la situación de enorme injusticia y locura del mundo en el que vivimos, pero estoy seguro de que llegará. Y nosotros debemos ser provocadores, facilitadores de ese despertar. Nuestra labor debe realizarse desde la humildad y al mismo tiempo con la máxima ambición. Tenemos una antorcha que debemos mantener iluminada para pasarla a la nueva generación, hasta que esa explosión espiritual y mental transforme y despierte al mundo.”

Muchas gracias

Juan Pundik

Madrid 22 de mayo de 2008

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